Nuestro Taller de Orfebrería no tiene límites de ningún tipo. Edad, sexo o la pieza que se desea crear no son limitantes, cada uno elige su camino y le ayudo a recorrerlo.
Manuel Ibarrondo realizando el pulido de su pieza
Hay quienes encuentran, como Marcelo, una actividad creativa para sus ratos libres.
Marcelo Salvatore soldando un anillo
Otros, más chicos, son la semilla que permitirá que éste arte prevalezca en el tiempo.
Raúl Cufré, puliendo una pieza.
Cada alumno que concurre al taller elije, diseña y produce su propio objeto. En la foto podemos ver a una dama trabajando sobre cuerno para dar forma al segundo de un dueto de floreros.
María Beatriz Garrido, lijando.
Aquí se puede ver al primero ya terminado.


En el Partido de Mar Chiquita tenemos la suerte que la Secretaría de Cultura apoya a ésta actividad de enseñanza y prácticamente se puede cubrir todas las localidades, el Taller funciona en Coronel Vidal, General Pirán y Santa Clara del Mar.

León Ibarrondo, golpeando un cabo de cuchillo.

Es increíble ver como muchos jóvenes trabajan sus piezas, dedicándole tiempo que podrían estar frente al televisor, la computadora, las consolas de videojuegos u otras actividades no tan sanas.
Carmelo Uriarte, calando un llavero.

Por supuesto, en el Taller no sólo son los aprendices y el instructor... son amigos que comparten tardes de compañía mútua entre mates y algunos chusmeríos.


Cada clase es un pequeño salpicón de experiencias que van más allá del trabajo en el metal. Un puñado de inquietudes y saberes que dicta la experiencia y se comparten entre grandes y chicos.

Son los más chicos quienes deben encontrar el terreno apto y fértil para que pueda perdurar en el tiempo el noble arte de trabajar el metal y plasmar en él, nuestras mas profundas tradiciones.
Sebastián Cufré recibiendo las indicaciones del Instructor.

El pequeño Plummet... Saliendo del taller...

En el Partido de Mar Chiquita tenemos la suerte que la Secretaría de Cultura apoya a ésta actividad de enseñanza y prácticamente se puede cubrir todas las localidades, el Taller funciona en Coronel Vidal, General Pirán y Santa Clara del Mar.
León Ibarrondo, golpeando un cabo de cuchillo.
Es increíble ver como muchos jóvenes trabajan sus piezas, dedicándole tiempo que podrían estar frente al televisor, la computadora, las consolas de videojuegos u otras actividades no tan sanas.
Carmelo Uriarte, calando un llavero.
Por supuesto, en el Taller no sólo son los aprendices y el instructor... son amigos que comparten tardes de compañía mútua entre mates y algunos chusmeríos.

Cada clase es un pequeño salpicón de experiencias que van más allá del trabajo en el metal. Un puñado de inquietudes y saberes que dicta la experiencia y se comparten entre grandes y chicos.

Son los más chicos quienes deben encontrar el terreno apto y fértil para que pueda perdurar en el tiempo el noble arte de trabajar el metal y plasmar en él, nuestras mas profundas tradiciones.
Sebastián Cufré recibiendo las indicaciones del Instructor.
El pequeño Plummet... Saliendo del taller...



