Orfebrería

AMERICA COLONIAL

Durante los primeros tiempos de la colonización, a partir de 1528 en que se revocó la medida que prohibía por Real Célula el trabajo de oficiales plateros en América, los talleres españoles empezaron a establecerse con sus artistas y artesanos y a enseñar a los aprendices indígenas o extranjeros, las técnicas practicadas en Europa. Sólo que debían únicamente labrar la plata pero no fundirla. Esto se hacía en las casas de fundición de la Corona, para reducir la evasión del pago del quinto real, pero, a la vez, favoreció el desarrollo de la orfebrería en América.

 

A comienzos del siglo XVI ya está documentada la llegada del maestro platero Pedro Belvis y sus oficiales. Siguiendo el ejemplo de los artesanos en la Península, los plateros de algunas ciudades se organizaron, primero, en hermandades y cofradías, y luego, en gremios que tomaron por patrono a San Eloy.

En la segunda mitad del siglo XVIII aparecieron las primeras ordenanzas generales del gremio. En "El gremio de los plateros en las Indias Occidentales" de José Torre Revello, Bs.As., Instituto Investigaciones Históricas. Facultad de Filosofía y Letras, 1932 , leemos que las piezas terminadas debían ostentar tres marcas: la del artífice, la de la ciudad y la del quinto real, que consistía en una pequeña corona, estas últimas estampadas en la Casa de la Moneda, después de haber verificado con un leve burilado, la calidad del metal.

ARGENTINA COLONIAL Y LIBRE

Los Primeros Plateros
Entre los orfebres que llegaron al Río de La Plata, el primero del cual se tiene noticia es Juan Velázquez, nacido en la provincia de Sevilla, quien integró la expedición de Pedro de Mendoza, de 1536.

Después de algunos otros nombres, Jaques, Juan López, Diego de Rivas, Francisco de Ruiz,Francisco Carrasco, Rodrigo Ferreira, quien intentó introducirse clandestinamente en Buenos Aires, Miguel Pérez, Francisco Cuesta, Francisco Ribero, entre otros, podemos decir que en el puerto de Buenos Aires se había establecido y desarrollado la orfebrería colonial.

En los primeros tiempos de vida independiente siguieron actuando algunos plateros coloniales, como Jerónimo Martínez y Manuel Peichoto, activos hasta 1826 y 1829, respectivamente.

El decreto del 17 de febrero de 1837 y el posterior del 18 de julio, son interesantes para el estudio de nuestra platería. En ellos se establecen ordenanzas para el desempeño de este oficio: - el platero deberá adoptar una marca personal para identificar las obras realizadas por él, - deberá indicar en la pieza la ley dada al metal, - no se permitirá introducir del extranjero ningún artefacto de oro o plata que tenga ley más baja que la establecida para las obras que acá se realizan.



Mariano Martínez, hijo de Jerónimo, continuó la tradición artesanal de su familia. Como platero está documentado entre 1818 y 1851. Tres años después aparece otro platero con ese apellido y en 1855, cuando se hace un censo de Buenos Aires, se anotan tres hermanos plateros Martínez, que pueden ser hijos de Mariano, por la ubicación de su domicilio.

Se atribuye a Mariano Martínez un hermoso sahumador conservado en el Museo Nacional de BellasArtes que es el objeto de plata fechado más antiguo donde se emplean técnicas manuales y mecánicas juntamente.

Manuel Alais, hijo de un marino francés, nació en Buenos Aires en 1818 y desempeñó el oficio de platero. De él se conservan unas espuelas de diseño muy simple



Cándido Silva, nacido en Uruguay en 1817, es uno de los plateros más renombrados. Para 1851 tenía dos talleres en Buenos Aires. A su muerte, su yerno Manuel Moreno continuó al frente de la empresa "Cándido Silva y Cía" y punzonando las obras con la marca del suegro

En 1856, un orfebre italiano, Pablo Cataldi, llegó a Buenos Aires escapando de las convulsiones políticas que agitaban a su país. Halló en el nuestro el apoyo oficial para desarrollar una obra sumamente interesante.
Ya el 2 de septiembre de 1856, un periódico de la ciudad elogió la obra de Cataldi, y ésta es la primera noticia que se tiene de su actividad local: "El cincelador Cataldi. Hemos visto una obra notable de cincelado de realce en plata por un artista siciliano que se halla actualmente en Bs. As. (...) ".
Tenía una personalidad curiosa, su vida fue azarosa, con ribetes tragicómicos y un final tremendo, entre la pobreza, el Asilo de Mendigos y la locura, que terminó en suicidio.

MERICA ACTUAL

Latinoamérica sigue siendo tierra de artesanos. En el amplio abanico de los productos elaborados manualmente, ocupa un importante lugar la orfebrería.



Del siglo XIX, podemos resumir que la orfebrería argentina se desarrolló como platería religiosa, y en mayor grado, como civil y rural.

Hemos nombrado algunos de los primeros y más reconocidos plateros, pero la lista es muy vasta e interesante, y no puede agotarse en esta síntesis.




Los mates del siglo XVIII eran de tipo galleta, la boca reforzada con un reborde pulido, dos placas de metal semicirculares recubriendo los costados mayores y dos más pequeños, ornamentando los laterales. Esas placas de metal son de oro o plata cincelada. Poseen dos pequeñas asas terminadas en figuras de bulto, generalmente aves.

El otro tipo de mate es más difundido y corresponde a una calabaza oblonga recubierta con montura de plata, la boquilla lisa sobre la que se calza una tapita unida a la montura del recipiente por una cadenita, un casquete inferior protege la base de la calabaza, y está unido a la parte superior por fajas verticales.

Estos mates están asentados generalmente sobre tres tipos de base: tres patas de doble curvatura, una columna cilíndrica o una base en forma de campana.

Con las características que la identifican en cada región, según sus raíces precolombinas y el aporte de colonizadores e inmigrantes, actualmente se desarrolla una importante platería en Méjico, Ecuador, Colombia, Perú y, por supuesto, en la Argentina.

ARGENTINA ACTUAL

Para analizar la platería argentina actual, es necesario seguirla a través de las grandes muestras que convocan a los orfebres de distintos puntos del país, y en las que se puede apreciar el rico mosaico de obras cuyos estilos reflejan tradiciones locales y regionales heredadas y el sello personal de cada artífice.

Las tendencias actuales de nuestra orfebrería son dos: una enraizada en la tradición y la otra, incursionando en la estética contemporánea.

En la platería argentina contemporánea, el estilo olavarriense, marca un hito fundamental, primero por la claridad de su origen que responde a la idiosincrasia de nuestro pueblo en cuyas raíces se funden lo americano y lo europeo, y luego, por la perfección de sus obras y su trascendencia en distintas regiones del país (en las que se adopta como estilo de trabajo, gracias a la difusión que hace del mismo la Escuela de Orfebrería), y en el extranjero, donde se conocen y valoran las piezas de los orfebres olavarrienses.